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Miguel Díaz

La historia de una práctica posible.

Yoga · Fuerza · Respiración

Ashtanga · Hatha · Pranayama

@mdiazwellness

Explorar la práctica

Herramientas

Soy maestro y también programador.

Salieron de necesidades que tuve dando clase: medir cómo se mueve un cuerpo, respirar con un conteo en el que se puede confiar, aprender de memoria los cantos de la práctica y sostener un estudio sin hojas de cálculo. Todas menos Pramana son gratuitas y sin publicidad.

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Miguel Díaz con lentes, camisa de cuadros y saco, mirando a la cámara bajo un árbol, en la época en que trabajaba como developer.

Capítulo 01 · El código

La mente seguía trabajando después del trabajo.

Durante años pensé que mantenerme activo era suficiente. Como developer pasaba la mayor parte del día frente a una computadora, resolviendo problemas con la mente acelerada.

Terminaba de trabajar, pero el trabajo seguía dentro de mí. El estrés dejó de ser un mal día y se volvió crónico.

Miguel Díaz sentado con las piernas cruzadas sobre un tapete en el pasto, con la cabeza inclinada y los hombros sueltos.

Capítulo 02 · La respiración

La primera vez que respirar fue algo que hice a propósito.

El yoga apareció como algo más que ejercicio: una forma de observar mi respiración, reconocer mi estado mental y estar más presente en mi cuerpo.

No fue una revelación de un día. Fue notar, práctica tras práctica, que la mente también podía bajar el volumen.

Miguel Díaz sosteniendo una postura de equilibrio sobre los brazos, con las piernas extendidas hacia un costado.

Capítulo 03 · La práctica

Llegar al tapete muchas veces.

Hatha, Ashtanga Vinyasa, pranayama. Años de práctica y de estudio, con maestros, con disciplina y con días buenos y días difíciles.

Esto no fue un punto de partida. Fue el resultado de repetir, ajustar y volver a empezar. Sigo siendo alumno.

  • Miguel Díaz en una postura de equilibrio sobre los brazos en el pasto, bajo un árbol.
  • Miguel Díaz en una inversión sobre la cabeza y los antebrazos, con una pierna extendida hacia arriba.
  • Miguel Díaz en la postura del cuervo sobre un tapete, en una terraza con vista al cielo.
  • Miguel Díaz meditando con los ojos cerrados durante una clase.
  • Miguel Díaz en un equilibrio lateral sobre un brazo, con las piernas estiradas sobre el codo.
  • Retrato de Miguel Díaz mirando a la cámara en su salón de práctica.
  • Miguel y varias alumnas estirando el costado con un brazo extendido hacia arriba.
  • Miguel Díaz en una postura de equilibrio sobre los brazos.

Capítulo 04 · Compartir

Lo que practico es lo que comparto.

Hoy acompaño a personas con trabajo, familia, pendientes y una mente que tarda en apagarse. No necesitan llegar flexibles ni tener todo en orden para empezar.

Comparto lo que practico y estudio, con respeto por la tradición y con atención a la vida real de quien llega al tapete.

Miguel Díaz al frente de una clase, sobre su tapete, con dos alumnas practicando detrás de él.

La línea de tiempo

Un camino que sigue en curso.

No fue una línea recta, pero sí una dirección.

  1. El escritorio

    Años de código, pendientes y una mente que no se apagaba.

    La mayor parte del día frente a una pantalla, resolviendo problemas. Terminaba de trabajar, pero el trabajo seguía dentro de mí.

    Miguel Díaz con lentes y saco, en la época en que trabajaba como developer.
  2. La primera clase

    Llegué buscando ejercicio. Encontré otra manera de estar.

    No llegué flexible ni con experiencia previa. Llegué cansado, y salí notando algo que el ejercicio solo no me había dado.

    Miguel Díaz sentado en postura sencilla sobre un tapete, con las manos juntas al pecho y los ojos cerrados, en su primera práctica de yoga.
  3. La respiración

    El pranayama convirtió el yoga en una práctica de todos los días.

    Observar la respiración fue lo que convirtió una clase suelta en una práctica sostenida. La mente también podía bajar el volumen.

    Miguel Díaz sentado sobre un tapete practicando respiración alterna, con una mano en el rostro.
  4. La formación

    Estudio y práctica constantes, con respeto por la tradición.

    Hatha, Ashtanga Vinyasa y pranayama, con maestros y con años de repetición. Sigo siendo alumno.

    Miguel Díaz de espaldas frente a un grupo sentado en un salón de práctica, durante su certificación.
  5. Hoy

    Clases, talleres y programas para vidas reales.

    Acompaño a personas con trabajo, familia y pendientes, que necesitan una práctica que puedan repetir.

    Miguel y varias alumnas estirando el costado con un brazo extendido hacia arriba durante una clase.

No necesitas una práctica perfecta.

Necesitas una práctica que puedas repetir.

Algunos días habrá fuerza y concentración. Otros habrá cansancio, rigidez o resistencia. Todo eso también forma parte de la práctica.

Tres puertas

Hay distintas maneras de empezar.

La historia que acabas de leer continúa en la práctica. Puedes llegar por una clase, un taller o un programa con estructura. No necesitas escogerlo todo; solo encontrar la puerta que hoy tenga sentido para ti.

  • La práctica

    Respiración, movilidad, posturas y recursos para explorar a tu propio ritmo, desde donde estás hoy.

    Ver formas de practicar
  • Talleres y agenda

    Encuentros presenciales y temáticos para aprender acompañado, hacer preguntas y compartir el espacio con otras personas.

    Ver talleres
  • La academia

    Programas guiados dentro de Miguel Yoga Academy para practicar desde casa sin tener que decidir qué sigue.

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Comunidad

El yoga también se practica acompañado.

Comparto clases, talleres, reflexiones y fragmentos de mi propia práctica. Detrás de cada clase hay personas reales aprendiendo, respirando y encontrando su propia manera de estar en el tapete.

  • Miguel y varias alumnas estirando el costado con un brazo extendido hacia arriba durante una clase.

Empieza desde donde estás.

No hace falta esperar a tener más tiempo, más flexibilidad o una semana perfecta. La práctica puede empezar con lo que hoy sí tienes.